El desafío de la democracia en la era digital

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¿Internet está ayudando o perjudicando los procesos democráticos alrededor del mundo? En la mayoría de países, ocurren las dos cosas.

En su época de oro, internet fue reconocida por darle a los electores acceso a información sobre candidatos políticos y niveles de transparencia para datos públicos sin precedentes. Sentó las bases para el desarrollo de una nueva generación de campañas y movimientos sociales que permitió a los ciudadanos desafiar a los guardianes de la información y a las estructuras de poder existentes.

Hoy en día, este optimismo se ha visto moderado por las constantes noticias sobre interferencia electoral en internet tanto en Estados Unidos como en muchos otros países. Esto ha hecho que las instituciones democráticas consideren nuevos níveles de riesgo. Lo que ocurrió en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos puede haber sorprendido a muchos estadounidenses, pero difícilmente fue una situación única en la escena mundial.

Veamos el caso de Brasil, por ejemplo. Apenas diez días antes de que se eligiera presidente al político de derecha Jair Bolsonaro, el destacado diario Folha de São Paulo reveló un plan de tres millones de dólares, pagados por gente relacionada a Bolsonaro, para promocionar mensajes virales y divisivos e informes falsos a favor de Bolsonaro, a pesar de los esfuerzos de grupos de verificación de datos y Facebook por detener el flujo de desinformación.

Poco después, la reportera que escribió sobre dicho plan empezó a recibir amenazas, su cuenta personal de WhatsApp fue hakeada y se vio inundada con mensajes a favor de Bolsonaro.

Los intentos de promocionar a candidatos con métodos turbios y reprimir al periodismo independiente también se han extendido a India. Desde hace tiempo, grupos de la sociedad civil han observado la aparición de campañas de troleo y desinformación en Facebook y WhatsApp que parecen diseñadas para socavar las voces disidentes y para promocionar al partido gobernante Bharatiya Janata (BJP) del primer ministro Narendra Modi.

En el periodo previo a las elecciones de abril de 2019, plataformas de redes sociales como Facebook y Twitter anunciaron que retiraron cientos de páginas (que sumaban millones de seguidores entre todas) por mostrar un “comportamiento engañoso coordinado” y por “promover spam”. Algunas favorecían al BJP y otras al partido opositor, Congreso Nacional Indio.

El rol de Facebook en particular, en estas y otras elecciones, ha generado un escrutinio público importante. En 2018, una audiencia de Mark Zuckerberg en el Congreso de Estados Unidos, que contó con cobertura a nivel mundial a la luz del escándalo público que involucró al grupo consultor Cambridge Analytica, jugó un importante rol en dar visibilidad a la recolección de datos con fines políticos.

En esa oportunidad, Zuckerberg se disculpó por no haber hecho más para evitar que la plataforma se utilizase para hacer daño, mediante el uso de “noticias falsas, interferencia extranjera en las elecciones y discurso de odio”.

Desde entonces, Facebook se ha comprometido a mejorar la transparencia en la publicidad política. Twitter ha agregado “integridad electoral” a sus valores públicos. Pero esas soluciones pueden ser meros paliativos. Las plataformas están diseñadas de maneras que incentivan y recompensan el contenido extremo y sensacionalista lo cual hace que se compartan y se haga clic a afirmaciones indignantes y ataques. Los algoritmos de las noticias pueden ser fácilmente manipulados por bots y troles profesionales. Los resultados de las búsquedas de Google pueden ser adulterados.

En 2017 y 2018, también se descubrió que Cambridge Analytica recopiló datos de usuarios en India, Brasil, Indonesia y México para proselitismo. La firma consultora también se estableció en Kenia. En el caso práctico de la campaña electoral de 2013 del actual presidente Uhuru Kenyatta, Cambridge Analytica describió haber elaborado una estrategia para el candidato “basada en las necesidades del electorado (empleos) y temores (violencia tribal)”. Esto tocó una fibra sensible en los kenianos, que ya se han acostumbrado a que las redes sociales desaten violencia entre diferentes grupos étnicos.

En 2017, los partidos políticos kenianos desplegaron publicidad dirigida y mensajes de texto personales a los ciudadanos, aprovechando la gran colección de datos personales del Gobierno keniano, pues actualmente no hay protecciones legales para la privacidad de datos. El presidente Uhuru Kenyatta ganó estas elecciones en un recuento después de que la Corte Suprema anulara los primeros resultados por irregularidades.

Estos casos son apenas una muestra de los muchos que han dominado los titulares y noticias en todo el mundo en años recientes. Lo que nos dicen, en resumen, es que en la internet abierta, cualquiera puede intervenir y cambiar las decisiones de millones de personas –– sobre todo si tiene dinero para invertir y está dispuesto a usar la información y los datos como arma. Personas e instituciones poderosas y con recursos, Gobiernos locales y extranjeros utilizan internet de esta manera para lograr ventajas políticas.

Han empezado a surgir ideas para mitigar estos riesgos. El apoyo a las iniciativas independientes de verificación de datos está aumentando en todo el mundo, y los electores se están volviendo más prudentes ante las maquinaciones digitales de líderes políticos y grupos de interés. Antes de las elecciones europeas de 2019, cuatro importantes empresas de tecnología (Facebook, Google, Twitter y Mozilla) suscribieron el Código de Prácticas sobre Desinformación de la Comisión Europea, y se comprometieron a tomar medidas específicas para evitar la desinformación derivada de la manipulación de ciudadanos de la Unión Europea. En todo el mundo, se insta a las plataformas de redes sociales, incluidas Facebook, Instagram, Google, YouTube y Twitter a que sean más transparentes sobre cómo se rastrea y se dirige a los usuarios, y a que den más control a las personas sobre sus propios datos.

En todas partes, hay consternación por lo que se viene. En África, hay elecciones programadas en 19 países para 2019. En Asia, en más de diez países. En Latinoamérica, habrá nueve elecciones, seis de ellas presidenciales. El periodismo responsable y la entrega de información objetiva y basada en hechos reales es crucial para que las personas tomen decisiones informadas sobre quién debe gobernarlas. Por eso es clave luchar contra la desinformación, cuidando de la libre expresión y el acceso abierto a la información. Cuando el poder está en juego, no se escatima en gastos para influir en la opinión pública o silenciar a los críticos.

¿Qué rol ha tenido internet en tu país en elecciones recientes?

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