Los nuevos inversionistas de cables submarinos

“La nube” está en lo profundo del mar. Aunque puede que lo primero que venga a tu mente son satélites y torres celulares, los datos normalmente bajo los océanos a través de una enorme red global de cables submarinos de fibra óptica antes de que lleguen a tu teléfono o enrutador.

Esta red global de cables submarinos está creciendo, lo que permite que más personas tengan una internet de alta velocidad, incluso en naciones insulares remotas. Pero ¿quién está construyendo esta red?

Esta red de cables submarinos diariamente transporta petabytes de información alrededor del mundo, de una manera que es invisible para la mayoría de los usuarios — una enorme hazaña técnica. Históricamente, estos cables submarinos han sido construidos por empresas de telecomunicaciones, que forman consorcios para financiar la construcción de un cable. En la década de 1990, los cables submarinos empezaron a atraer inversiones de empresas privadas, que vieron el potencial de lograr ganancias con la venta de espacio a empresas de telecomunicaciones y a empresas privadas por igual.

En la actualidad, el panorama de inversión en cables submarinos vuelve a cambiar. Ya que ahora constituyen la mayor parte del tráfico de cables submarinos, las empresas de internet están empezando a financiar y construir sus propios cables submarinos. Así, Google, Facebook, Amazon y Microsoft fueron dueños o arrendaron más de la mitad del ancho de banda submarino en 2018. Actualmente, solamente Google es propietaria de seis cables submarinos activos, y planea tener listos ocho más en dos años más.

Cronología de la construcción de cables submarinos alrededor del mundo

Datos del mapa de cables submarinos, TeleGeography, 2019. Mapa confeccionado con Natural Earth

Las preocupaciones que hay en torno a la ciberseguridad también están impulsando significativamente las inversiones en cables submarinos. En 2014, las revelaciones de Snowden expusieron el alcance que tiene la vigilancia del Gobierno de Estados Unidos en la infraestructura de internet, incluyendo los cables de fibra óptica. Dado que el 95 % de los datos de internet y tráfico de voz entre continentes viaja bajo el agua, los poderes corporativos y políticos que influyen y controlan la infraestructura pueden tener una significativa influencia social y de seguridad a nivel global. En este contexto, la propiedad física de la infraestructura submarina está emergiendo como un incentivo a las inversiones para poder mitigar el riesgo de la vigilancia gubernamental.

Por otro lado, la rápida expansión de la red de cables submarinos en la última década se vio estimulada en gran parte por el meteórico aumento de la demanda de servicios de internet. La rápida adopción de la nube, dispositivos conectados, transmisión en línea e innumerables otros servicios que muchos damos por descontado — combinados con la expectativa de los usuarios de que todo funcione rápidamente y sin contratiempos — aumentó la presión a los proveedores de servicio.

Para que los videos se reproduzcan sin cortes y que los enlaces se abran en milisegundos después de un clic, con una espera mínima, el contenido debe almacenarse tan cerca de los usuarios como sea posible. Así es que empresas como Facebook y Google empezaron a construir redes globales de centros de datos. Para conectar esos centros de datos, no solamente invierten en cables que ya existen, sino que cada vez más construyen sus propios cables para garantizar que sus servicios estén disponibles rápida y fácilmente en cualquier parte del mundo.

Es una novedad que las plataformas en línea también sean propietarias (o copropietarias) de la infraestructura de distribución. En una época en que ya hay bastante preocupación sobre la consolidación de poder por parte de las mayores empresas de tecnología en múltiples ámbitos, y en que las empresas de telecomunicaciones se están fusionando con empresas de medios tradicionales, surge la pregunta de quién (literalmente) controla la internet, y cómo queremos verla desarrollarse en el futuro. Cuando las mismas empresas son propietarias de las plataformas en línea y de la infraestructura para acceder a ellas, debemos evaluar si los incentivos y los acuerdos para compartir el acceso a los cables que existen ahora seguirán teniendo sentido en el futuro.

Considerando que hay tantos aspectos de nuestra sociedad y economía que dependen de internet — y de los cables submarinos que la impulsan — podemos y debemos exigir que el público tenga voz y voto en la regulación de esta infraestructura fundamental.

¿Sabías que la nube en realidad es submarina? ¿Saber esto cambia tu percepción de internet?

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