¿Quién cuida los datos de tus hijos?

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Foto de Kelly Sikkema en Unsplash.

En público, le enseñamos a los niños que no confíen en extraños. Pero con demasiada frecuencia, son los propios padres quienes permiten que extraños en internet tengan acceso a la vida de sus hijos.

Los niños que nacen actualmente tienen la mayor huella digital de la historia. Es más, algunos hasta están “datificados” incluso antes de nacer, pues los padres publican imágenes de ecografías en internet y mercadólogos rastrean implacablemente a mujeres embarazadas. Es difícil decir exactamente qué efecto tendrá esto en las personas en el futuro, pero cuando padres y cuidadores registran sus hitos en aplicaciones, rastrean sus movimientos y transmiten en vivo en redes sociales, su identidad digital se convierte en una mina de oro de información.

Un informe de 2018 del Comisionado de la Infancia para Inglaterra, “¿Quién sabe qué sobre mí?”, descubrió que la persona promedio en el Reino Unido tendrá 70 000 publicaciones sobre ella difundidas en línea para cuando cumpla 18 años. Para destacar el riesgo que esto conlleva, Barclays Bank prevé que el “sharenting” (padres que difunden información sobre sus hijos) será la causa de dos terceras partes del fraude de identidad y estafas financieras que los jóvenes enfrenten para fines de 2030.

Los propios niños crecen y descubren información sobre ellos en línea que quisieran que se borrara. Desde la adolescente austriaca que demandó a su padres por compartir cientos de fotos de ella con sus 700 contactos en redes sociales (incluidas fotos de ella mientras usaba el baño) a la niña de cuarto grado que pidió a su madre que dejara de difundir historias y fotos privadas.

“Los adolescentes recibimos muchas advertencias de que no somos lo suficientemente maduros para entender que todo lo que publicamos en línea es permanente, pero los padres también deberían reflexionar sobre su uso de redes sociales y cómo puede impactar en la vida de sus hijos cuando nos convertimos en adultos jóvenes”, escribió una chica de 14 años en Estados Unidos, que dijo que dejaría las redes sociales, después de sentirse avergonzada y traicionada por lo que su madre y su hermana habían publicado en línea de ella desde que nació.

Naciones Unidas ha pedido “directivas fuertes” para proteger la privacidad de los menores. Los tribunales en Francia y en Italia se han puesto del lado del niño antes que del padre cuando se hacen públicos detalles íntimos sin el consentimiento del menor. ¿Qué más se puede hacer?

Los Gobiernos pueden fijar límites al tipo de recolección de datos y mercadotecnia dirigida a niños es aceptable. En Europa, por ejemplo, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) impone ahora reglas más estrictas sobre cómo se puede recopilar y procesar los datos de menores.

Las escuelas pueden ayudar a enseñar a los estudiantes y sus familias cómo navegar en un mundo digital manteniendo su privacidad intacta. Los programadores de aplicaciones y plataformas de internet pueden crear directivas de privacidad comprensibles para que los padres (y los mismos menores) puedan evaluar el precio personal de usar servicios y juegos en línea.

Los cuidadores podrían estar más conscientes de qué dispositivos y juguetes accionados por internet llevan a la vida de los niños. Algunos escuchan conversaciones y capturan datos de forma peligrosa.

¿Qué sería lo más simple? Pensar bien antes de publicar cualquier cosa que de sus niños en línea. ¿Es algo que sus futuros amigos o empleadores podrían ver? Una internet saludable es donde nos sintamos cómodos con la información que se publica sobre nosotros y nuestras familias, seamos niños o adultos.

¿Cómo decides qué información de tus hijos difundes en línea?

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