El Informe de la Salud de Internet 2018 ya está aquí

La semana pasada, le mostré a mi mejor amiga una vista previa del sitio web del Informe de la Salud de Internet 2018.

Ella es artista y es más que una observadora casual de internet, pero estaba tan entusiasmada que inmediatamente dijo que se lo quería mostrar al grupo de padres de la escuela de sus hijos. Quedé sorprendida (con los padres, ¿por qué?), pero me explicó que están teniendo problemas, pues los alumnos están compartiendo videos de pornografía extrema de internet, y a ella le parece que las conversaciones que hay entre padres y maestros sobre qué hacer – y qué está mal con internet de manera general – se desarrollan en relativa ignorancia de la importancia de estos problemas.

El año pasado en particular se sintió como un momento crítico, en que muchos de los problemas que se discutían entre expertos y activistas de internet aparecieron finalmente en los medios tradicionales. Al menos, más personas con las que interactúo sienten que es su deber cívico entender mejor qué está ocurriendo. Tal vez hayas notado lo mismo.

No diría que es algo bueno para la perspectiva de crear cambio, sino que también es riesgoso que los titulares noticiosos estén dando forma a muchas de nuestras opiniones sobre las cosas que están mal. Si no vemos la figura completa, terminaríamos llenos de temor y paralizados, como animales que ven acercarse las luces de un auto (¡ah! ¿se viene un auto sin conductor?) o podríamos terminar corrigiendo en exceso por apoyar regulaciones con poca visión con consecuencias impensadas.

El Informe de la Salud de Internet, que se lanza hoy, es un llamado a la acción para que más personas participen y se pregunten qué está mal y propongan soluciones que hagan que todo el ecosistema sea más saludable para todos. Se trata de seguir la pista colectivamente a la evolución de internet con el tiempo por todos los medios posibles, e identificar a las personas e ideas que están cambiando las cosas para mejor.

Hay mucha generosidad que tendemos a dar por hecho.

Lo llamamos un informe de “fuente abierta” porque es el resultado de innumerables conversaciones, comentarios en línea, correos electrónicos, borradores y ediciones de cientos de personas en el último año. Para mí personalmente (como editora), el proceso ha sido liberador. En verdad me preocupa internet y los efectos que tiene en nuestras sociedades, nuestro discurso y política. Ciertamente, como madre, pero como ciudadana del mundo en general: me preocupa la vigilancia, el acoso en línea, la extrema comercialización de cada centímetro del mayor recurso público mundial creado por el ser humano. Me preocupa la sobrerregulación, y también la falta de regulación — y que la gente pierda la fe en precisamente eso que ha creado una oportunidad tan enorme para una mayor comprensión y educación global, y el intercambio abierto de ideas e información.

Darse por vencidos no es una opción. Necesitamos seguir expandiendo una visión positiva a largo plazo para internet que se base en la humanidad, que sea consciente de las innumerables maneras en que se vive (o no se vive) la experiencia de internet en diferentes partes del mundo. Para eso es el Informe de la Salud de Internet. Cada vez que podamos, y donde quiera que podamos, debemos seguir preguntando si internet se está volviendo más saludable, y hacer lo que podamos cuando no sea así.

Hoy, en nombre de todos los que participaron en su creación, mi equipo de Mozilla y yo estamos emocionados de compartir el Informe de la Salud de Internet 2018 con todos ustedes. Esperamos que disfruten las historias, y que se sientan motivados, indignados e inspirados a tener conversaciones con las personas que los rodean y las comunidades sobre las ideas e investigaciones que el informe contiene.

Por favor, ¡haznos llegar tus comentarios y opiniones! Ya estamos con ganas de empezar pronto a trabajar contigo la próxima versión.

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